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Expectativas

Posted by angua on Abr 7, 2011 in Mundo

A falta de unas semanitas para salir de cuentas una de las preguntas que más me hacen es “¿Duermes bien?”.

Yo siempre digo que sí.

Luego me pongo a analizar mis patrones de sueño y creo que miento. Me explico. Hace ya un par de meses que me despierto durante la noche una media de 3 veces para ir a mear. Además también me despierto unas 5 ó 6 veces más para darme la vuelta porque estoy incómoda (algo que con la barriga que gasto últimamente no es tan fácil como parece, requiere varios puntos de apoyo y sospecho que un master en ingenieria) . A veces me vuelvo a dormir enseguida, a veces me quedo despierta unos minutos.

Pero para mí eso es dormir bien, ya que al dia siguiente me despierto descansada. Es normal en el embarazo mearse continuamente, es normal que te pese la barriga, es normal que las caderas se resientan de estar aguantando tanto peso y necesitar girarse durante la noche y es normal tener cierto insomnio. Por lo tanto, como es una situación que ya me esperaba, no me lo tomo como algo malo, y bromeo con que son prácticas para cuando me tenga que despertar miles de veces por la noche a darle de comer a Batman.

Es decir, que duermo bien porque mis expectativas sobre el sueño son distintas a lo que el resto de gente considera “dormir bien”. Para mí dormir mal es pasar horas despierta, tener pesadillas, sentirse mal, pasar frío o calor, despertarme por ruidos y no volver a conciliar el sueño…

Mi madre a menudo me cuenta que ni mis hermanos ni yo le dimos nunca una mala noche. Dudo que fuéramos niños que dormíamos sin hacer un ruido y nunca nos despertábamos por hambre, miedo, mimos o lo que fuera. Lo que pasa es que mi madre tiene asumido que los bebés y niños pequeños se despiertan mucho por la noche, así que el que nosotros lo hiciéramos para ella es normal, no “malo”.

No sé muy bien por qué la gente se ha olvidado de que es normal los bebés se despierten por la noche y se lo toman como una patología que invita a caraduras y malagente a aprovecharse de esta idea con métodos que directamente son maltrato, pero si nos diéramos cuenta de que todo es cuestión de expectativas…

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Pizzas de emergencia

Posted by angua on Ene 30, 2011 in Cocinillas

Esta tarde Joan me ha mirado con ojos amorosos y me ha dicho “Cariño, tengo algo redondo aquí (señalándose al corazón) que necesito sacar”. Yo, pensando que me iba a decir una de esas pasteladas que intercambiamos habitualmente le he mirado con amor. “¿Qué es?”. “¡Quiero cenar pizza!”

Para que luego digan que el romanticismo no existe.

Como no tenemos pizzas precocinadas en casa, hemos sopesado las posibilidades existentes. Las pizzas de masa fina de Domino’s están ricas pero nos sale a un mínimo de 17 euros el pedido. Hace unos días nos dejaron un menú en el buzón de pizzas a muy bien precio y aunque la cuatro quesos estaba muy buena, la otra era bastante mala, así que prefería no arriesgarme.

Bajar a comprar unas pizzas precocinadas al pakis o al Opencor no es una opción porque en la calle a estas horas hace frío y no nos apetecía salir a ninguno, así que he hecho un repaso mental de lo que había en la nevera y he recordado que teníamos todos los ingredientes para hacer esto:

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Los pasos son muy sencillos.

Enciendes el horno a temperatura máxima, para que se vaya precalentando. Pones unas cuantas rebanadas de pan de molde sobre una rejilla de horno y las untas con salsa de tomate (esta es casera, lleva ajo, cebollita y hierbas). La salsa de tomate no es necesaria, pero le da un toque más jugoso. Yo las pongo sobre papel de plata para que no chorree el queso.

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Las cubres con alguna loncha de queso (este es gouda, y son sobras, por eso hay solo media loncha en cada rebanada) y otra de pavo o jamón cocido, lo que prefieras.

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Por último rellenas con lo que te apetezca o lo que tengas por la nevera. En nuestro caso, sobras de mozzarella rallada, queso roquefort y lonchas de jamón serrano. También queda de muerte con atún, rodajas de tomate, queso de cabra, champiñones, bacon… Si le espolvoreas un poquito de orégano o hierbas del estilo por encima le da un toque perfecto.

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Y al horno, a temperatura máxima durante unos 10-15 minutos, depende de lo tostado que te guste el jamón o lo fundido que prefieras el queso. Los panecillos de ajo que se ven en la primera foto están hechos con pan de molde, mantequilla, sal de ajo y un par de lonchas de queso semicurado que tenía por la nevera.

Fácil, rápido, una buena forma de vaciar la nevera de sobras. Y riquísimo.

Ha quedado tan bueno que para recompensarme Joan ha decidido que vamos a ver The last Airbender. Yuju. La próxima vez que se me ocurra hacer algo exquisito de cenar me lo pensaré dos veces.

 
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Y en 2012 planto un árbol

Posted by angua on Nov 9, 2010 in Cosas mías
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No sé si este año voy a conseguir el NaNo. El primer día que me pude poner a escribir fue el sábado, día 6. Estaba en casa con el estómago bailando el mambo y decidí que para quedarme en el sofá viendo a los novios capullos de 16 and pregnant, mejor aprovechaba y escribía un poco.

Un poco se convirtió en unas 3000 palabras. Y ahí me fui yo, toda emocionada por mi éxito, pensando que el NaNo está chupao. Subo la cifra a mi perfil… y la nueva página me dice que como siga a este ritmo no terminaré la novela ni para enero de 2011.

Así me gusta, NaNo, motivando a los participantes.

De hecho me estoy planteando, si las cosas siguen tan locas como la semana pasada, hacerme mi propio NaNo en enero. Ya veremos.

Cambiando de tema, ¿sabéis cual es una de las cosas curiosas que me ha traído el embarazo? El cambio en la manera de sentir hambre. Yo antes, como el resto de la humanidad, cuando tenía hambre notaba ese rugido animal en el estómago. Ahora ya no. No hay rugido. Mi cuerpo ha encontrado otra forma de avisarme de que me toca comer.

Náuseas.

En realidad no es para tanto. Son unas náuseas muy suaves, que me permiten seguir trabajando o haciendo lo que sea que estoy haciendo, pero me dejan mal cuerpo. Es desagradable y ligeramente molesto, pero por suerte se quitan comiendo algo. Con lo apegada que estaba al rugido y a la sensación de vacío en el estómago.

 

 
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En la sala de espera

Posted by angua on Oct 28, 2010 in Cosas mías
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(A los que teméis que el blog se convierta en un espacio temático sobre embarazo y bebés: no os preocupéis, que en cuatro días comienza el NaNoWriMo. )

Ayer estuve una hora y media en la sala de espera del ginecólogo. Una hora y media. Total para que me dijera que los resultados de los análisis estaban bien, algo que ya sabía. Tardé tantísimo porque se me colaron un par de personas que tenían urgencias, y para rematar una vez en la consulta me dice el médico que si solo es para resultados de analisis que lo diga, que me cuelan también. Muy listo, eso se dice ANTES de tenerme una hora y media esperando.

Como a la hora de estar en la sala de espera (yo ya no sabía como ponerme) llegan una chica embarazada de mi edad o un poco menos, y su madre. Digo lo de la edad porque la madre no podía tener mucho más de cincuenta años. Se pusieron a charlar y tuve que sacar el movil y comenzar a apuntar lo que decían porque era oro puro. Todo lo que salía de la boca de la madre era para enmarcarlo.

MADRE: Le he comprado un mono que es una muñeca (??) a la bebé.

HIJA: Ah, muy bien, ¿y donde?

MADRE: En una tienda que hacen las cosas estos niños pobres que no tienen ni para comer. En la misma en la que le compré la cometa al niño. (Imagino que el niño debe ser otro nieto)

HIJA: ¿Que le compraste una cometa al niño?

MADRE: Sí.

HIJA: Mamá, el niño tiene siete meses.

MADRE: Ya.

HIJA: ¿No crees que es un poco pequeño para una cometa?

MADRE: Bueno, pues que la ponga de decoración como la tenían en la tienda donde venden cosas que hacen los niños pobres que no tienen ni para comer, y en un par de años ya si eso la usan.

HIJA: Con dos años sigue siendo pequeño para volar una cometa.

MADRE: ¿Y qué? El que tiene que volar la cometa es el padre, no el niño.

HIJA: ¿Cómo?

MADRE: Sí, las cometas no son para que las vuelen los niños, son para que las vuelen los padres y los niños miren.

HIJA: (Cambiando de tema) ¿Sabes que el niño de Fulanita nació de culo?

MADRE: ¿Cómo de culo?

HIJA: Con el culo primero.

MADRE: ¿Y por qué no se esperaron a que se diera la vuelta?

HIJA: Mamá, cuando el niño está encajado ya no se da la vuelta.

MADRE: ¿Y la cabeza como la sacaron? (A lo mejor se piensa que se la dejaron dentro y el niño va sin cabeza por el mundo como una Barbie rota)

HIJA: Pues al final. Y además fue tan rápido que no le pudieron poner anestesia.

MADRE: ¡Pero como! ¿Le sacaron la cabeza sin anestesia?

HIJA: Claro… no le pusieron anestesia para nada.

MADRE: Pues ya podrían haberle puesto anestesia para sacarle la cabeza. (Aqui yo ya comenzaba a pensar que la mujer creía que le habían cortad la cabeza al niño o algo. Quiero decir, si la madre ya ha parido un crío de culo, ¡la cabeza es lo de menos!)

HIJA: Pero mamá, no se pueden parar en medio del expulsivo con medio niño fuera a ponerle la anestesia.

MADRE: ¿Y por qué no?

HIJA: Porque te tienes que poner de lado y estarte muy quieta mientras te pinchan y con medio cuerpo del crío fuera es un poco difícil. (Y que ya para dos empujones que te quedan, ¿De verdad necesitas anestesia?

MADRE: Tu hermano también nació con los pies por delante. Y cuando se daba la vuelta y se ponía de cabeza, ¡puf! se subía para arriba y no habia forma de sacarlo.

HIJA: (Alucinando pepinillos) Mamá, cuando el bebé ya está saliendo no se da la vuelta.

MADRE: Tu hermano sí, que era un bebé muy pequeño. (Y esta señora debía tener una vagina como una autopista de ocho carriles si se le podía dar el bebé la vuelta en ella)

HIJA: ¡Pero si pesó tres quilos!

MADRE: Dos ochocientos. Un bebé muy pequeñajo.

En este momento me llamaron para entrar en la consulta. Una pena, me habría gustado seguir escuchando las aventuras de la mujer y su vagina superflexible.

Otro día, más.

 
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Ninguna rana fue dañada durante la creación de esta entrada

Posted by angua on Oct 21, 2010 in Niños
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La segunda semana de agosto nos fuimos de vacaciones a la playa con parte de la Hungaridad. En ese momento ya estaba embarazada pero todavía no lo sabía. De hecho, a tres días de que acabaran las vacaciones me vino la regla.

En realidad no, lo que tuve fue un sangrado de implantación. Viene a ser como una regla muuuuy suave, en la que apenas manchas, y que dura poco (o al menos a mi me duró solo dos días), pero mucha gente la confunde con una regla normal. Yo estaba mosca y Carol me decía con su habitual optimismo “Eso significa que la siguiente regla que tengas será de esas bestiales que se desbordan y todo”.

A la semana de volver a casa, decidí hacerme un test de embarazo por si acaso. Porque yo sabía que eso que había tenido en la playa no podía ser la regla y ya habían pasado unos días de la fecha en la que tendría que haberme venido la regla de verdad. Me hice el test y salió un positivo casi invisible, de hecho solo se veía si mirabas el palito en determinado ángulo. Como el test no nos había sacado de dudas, me compré otro.

Con este no tuvimos dudas. Un positivo como una casa.

Al día siguiente habíamos quedado con mis padres y mis hermanos para ir a la playa, y de paso visitar el mercado medieval que organizan en el pueblo donde tienen mis padres la casa. Pensé que era un buen momento para contárselo a la familia, pero solo a la familia, porque estaba de menos de un mes y tampoco era plan de anunciarlo a bombo y platillo. Además me habían dicho que sólo haríamos una cena familiar, no la megafiesta medieval que suelen hacer en esa fecha.

Pero no contaba con que para mis padres “una cena familiar” significa una cena con mis hermanos y cuñadas, mi tío, su mujer, su nieta y su prima que están en la casa de al lado, los vecinos con su nieta, y una pareja de amigos que pasaban por allí.

Vamos, que yo lo quería mantener en secreto y al final se enteró todo el mundo. Literalmente. Porque la nieta de mi tío se dedicó a anunciar desde la ventana de la casa a los cientos de visitantes del mercado medieval que “¡Leticia va a tener un bebé!”

Luego me pidió que se lo enseñara.

Vamos, que no habíamos tenido tiempo ni de asumirlo nosotros y ya lo sabía todo el mundo.

 
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Alien, posesión, metáfora de repostería…

Posted by angua on Oct 20, 2010 in Niños
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He dado la noticia en todas partes menos aquí.

Soy una mala bloguera.

El caso es que hace un par de meses fui al médico y me confirmó que sí, que tengo un parásito, un alien o como queráis llamarlo. Vamos, que estoy embarazada. No es que fuera una sorpresa, los test de embarazo de farmacia le han quitado mucha emoción a eso de “señora, tengo una buena noticia que darle”, pero hace ilusión igual. Especialmente cuando te hacen la primera ecografía y lo único que ves es un palito blanco que late y te dicen que eso es tu hijo.

Ahora ya estoy de casi catorce semanas (unos tres meses más o menos) y cuando fuimos a hacerle la última foto al cachorro ya parecía levemente humano. O al menos un poco menos lineal y algo más cacahuetesco. Para los que no acabáis de entender qué narices es esa foto borrosa que hay aquí abajo, el bulto de la izquierda es la cabeza, y el resto el cuerpo. Creo que la mancha blanca entre los dos podría ser un brazo, pero también podría no serlo.

la_foto

Así que en eso estamos, de cabeza al mundo adulto sin salida. Todavía es pronto para saber si es niño o niña (las apuestas van dos a uno a favor de niña) pero no nos preocupa porque le vamos a querer igual y le vamos a poner un nombre que mantenga un perfecto equilibrio entre “friki” “original” y “pronunciable”.

 
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1, 2, 3, 4

Posted by angua on Sep 22, 2010 in Adultez
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Así me paso el tiempo. Contando los días que quedan para la mudanza definitiva, para poder tener nuestro piso terminado y vivir en él. Que es lo más importante.

(Por cierto, que sin contar hoy, quedan diez días)

El domingo tuve otro de esos resfriados míos de 24 horas. Siempre me caen en domingo, me dejan hecha polvo todo el día, y el lunes estoy perfecta para ir a trabajar. Estornudos y moquera, la mejor forma de pasar un domingo.

El sábado anterior al Domingo de la Congestión nos fuimos a comprar una cama. Habíamos tanteado la idea de comprar la madera y que nos la hiciera mi suegro, pero al final por tiempo y complicación decidmos comprarla. Teníamos la idea de comprar un canapé, porque son bastante robustos y tienen el plus del espacio de almacenaje, lo que nos viene genial porque va a pasar un tiempo antes de que podamos tener armario en la habitación.

Al final nos dejamos liar por mis padres y nos compramos un megacanapé reforzado con acero, de 1.80 por 2. Nuestra cama actual es de 1.60 por 2, por lo que ganamos unos buenos 20 cm. El colchón es otro bestiajo, con dos capas de viscolástica separadas por muelles (500 por metro cuadrado). Total, que nos ha salido por una pasta y eso que estaba a mitad de precio.

Lo malo es que hay que comprar sábanas nuevas.

 
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La casa de la pradera

Posted by angua on Sep 16, 2010 in Adultez
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Aún no me lo acabo de creer, y lo digo con la boca pequeña, pero con un poquitito de suerte el primer fin de semana de octubre (es decir, dentro de dos semanas) nos mudamos a nuestro piso.

Atrás quedarán las reformas, las obras, escoger todos y cada uno de los detalles de la decoración, levantarse tempranito para abrir la puerta al paleta/cristalero/pulidor/montador de la cocina o lo que sea. Atrás quedará dormir en un colchón en el suelo y tener todas nuestras cosas en casa de mis padres, y usar la cama de la infancia de Joan como armario.

¡Ahora podremos usar mi cama de la infancia como armario!

Y me voy a pasar una semanita de vacaciones en casa, abriendo las cajas y colocando cada cosa en su sitio, y descansando un poco, que hacer una sola semana de vacaciones no es sano.

“Descansando un poco” no es friki para “jugando a la consola”, no señor.

 
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Intenté escribir un haiku como título pero soy incapaz

Posted by angua on Sep 8, 2010 in Libros
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Yo suelo leer mucho. Me encanta, me relaja, es una de mis formas de ocio preferidas. Y hace unos años tuve la “suerte” de que esa forma de ocio se convirtiera en algo remunerado, ya que conseguí comenzar a trabajar como lectora para un par de editoriales. No es un trabajo a tiempo completo y no es regular, pero me sirve para ganarme un sobresueldo decentillo.

Poco a poco he ido recibiendo más y más libros para leer. ¿Lo bueno? Que me pagan por leer. ¿Lo malo? Que no tengo tiempo para leer los libros que a mi me apetecen o me interesan.

Eso lo solucioné descubriendo los audiolibros. En inglés y leídos por profesionales, me permiten leer-escuchar un libro mientras camino por la calle, mientras friego los platos, ordeno la casa, mientras voy en autobús… en definitiva, mientras hago tareas monótonas que no necesitan una gran concentración.

De esta manera me leí toda la saga de La torre oscura de Stephen King, además de un par de libros más del mismo autor, siete u ocho tomos de La rueda del tiempo, y otros libros de fantasía y ciencia ficción que me interesaban pero no tenía tiempo de leer. Soy una lectora bastante fiel yde estos géneros y reconozco que no me suelen interesar novelas demasiado alejadas de los mismos.

Hace un mes hice un pedido a Amazon UK. En el paquete encontré un folleto de publicidad de Audible, una página web inglesa de descarga de audiolibros, en la que pagas un tanto al mes y tienes créditos para descargar los audiolibros que prefieras. En el folleto venía una url para que probara gratis durante diez días la página, y para que me descargara dos audiolibros sin coste alguno.

Y yo, como soy como soy, fui al menú de audiolibros y los ordené por duración. Porque ya que van a ser gratis que por lo menos me duren suficiente. Y por qué no, para descubrir algun libro distinto que me interesara o que no tuviera en mi radar.

Y eso hice: me terminé bajando Crónica del pájaro que da cuerda al mundo de Haruki Murakami (en inglés, y que costaba 45 libras). 26 horas de lectura-escucha. No es para nada mi género, pero me está encantando. Tiene una estructura un poco extraña y es lento como el solo, pero me está atrapando en ese mundo onírico y surrealista en el que parece que siempre viven los personajes de este autor, lleno de mujeres (principalmente) extrañas y hombres peculiares. Además el lector tiene una voz muy andrógina, es un hombre pero tiene un tono suave, casi adolescente, que encaja muy bien con los personajes femeninos. Eso si, los masculinos, especialmente los ancianos, dan un poco de miedo.

Cuando acabe de escucharlo (voy por un poco más de la mitad) ya haré una crónica algo más decente, aunque no creo que sea capaz de recoger en un post un universo tan complejo como el que tiene este libro. Se intentará.

 
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Karma Instantáneo

Posted by angua on Sep 6, 2010 in Mundo
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Volvíamos de Madrid, de la boda de los fantásticos y encantadores Zarajota y Lorzagirl. El vuelo de Iberia salía de Madrid a las 22:30. Al hacer el check-in, una chica majísima al ver la altura de Joan nos dijo que aunque preferia no ponernos en salida de emergencia (mejor, porque aunque tienes más espacio para estirar las piernas los asientos son más estrechos) nos iba a poner en las filas de atrás, a uno en la ventana y al otro en el pasillo, porque “nadie suele pedir el asiento del medio solo y teneis muchos puntos de ir solos en la fila porque el avión no se va a llenar”.

Llega la hora de embarcar, subimos al avión y recibimos un mensaje de un amigo que volaba con Iberia dos horas antes. Que les han informado de un retraso de hora y media una vez subidos al avión. Le preguntamos a una azafata bastante maja que si esto nos va a pasar también a nosotros y ella se toma la molestia de llamar para preguntar: en principio no hay problema. También nos ofrece toallitas perfumadas y servilletas para refrescarnos, porque entre el calor y todo estamos un poco agobiados.

Al cabo de cinco minutos llega un chico con una enorme y apestosa bolsa del McDonalds, a sentarse en el asiento del medio. Su novia está sentada en el asiento del pasillo del otro lado de la fila. Joan le dice que si quiere le dejamos el asiento de ventanilla, para que no tenga que estar entre los dos. Él va y nos dice “prefiero el de pasillo, porque mi novia tiene miedo a volar”.

Nosotros le explicamos que Joan necesita espacio para estirar las piernas y por eso se sienta en el pasillo, y la novia, bastante borde, nos dice “pues me siento yo en medio y os poneis vostros uno en cada pasillo”.

Yo le intento explicar que Joan y yo preferimos ir juntos porque asi yo levanto el reposabrazos y Joan tiene un poco más de espacio de mi asiento para acomodarse mejor, pero la chica es bastante borde y refunfuña todo el rato. Yo le digo que si lo prefiere, me quedo yo en la ventana y Joan en el pasillo y dejamos a su novio en medio, en el asiento que le corresponde. El novio decide sentarse en la ventana, con su bolsa apestosa de McDonalds, y me suelta “pues lo siento pero voy a beber mucho asi que me voy a levantar varias veces para ir al baño”.

La azafata simpática se acerca a nosotros y nos dice que va a intentar encontrarnos otro sitio, y efectivamente, al minuto nos llama y nos pasa para adelante: una fila de tres vacía justo detrás de la clase bussiness, con muchísimo más espacio para estirar las piernas y sin vecinos con bolsas de comida apestosas. Joan y yo nos acomodamos bien anchos y de repente oímos las palabras mágicas “salimos con retraso”.

Un azafato nos cuenta que hay media hora de retraso por temas de restricciones en los despegues, y la azafata simpática nos busca con los ojos y nos lanza una mirada de “pues teníais razón”. Por suerte la media hora de espera (que en realidad terminan siendo cuarenta minutos) se pasa rápido y despegamos sin problemas, aunque más tarde de lo previsto.

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