Fin de semana infernal
Cuando llegas a casa del curro después de cantar Sweet Caroline a voz en grito y ves que no hay sincronía, la cosa no pinta bien.
Si no hay sincronía no se puede navegar bien, no te puedes bajar Galactica, no puedes jugar al RO, y no puedes ver videos en Youtube. Como mucho puedes mirar el correo de tanto en cuanto, leer blogs muuuuy lentamente y jugar a los sims.
Cuando has preparado un finde de relax y series y juegos, eso no mola.
Si además tienes que doblar diez toneladas de ropa y desatascar un inodoro que está estropeado y al que le sale todo el agua por debajo inundando el baño, la no diversión se multiplica por diezmil.
Claro, me podría poner a escribir, pero la mala leche me lo impide. El cerebro se apaga. Yo necesito estímulos para escribir, baby, y los telefilmes de fin de semana no son el mejor estímulo que existe.
El paseo y las empanadas chinas que compramos mejoró un poco el sábado. Pero estábamos tan apáticos que, pese a haber dormido casi doce horas el viernes, la noche del sábado terminó a las doce y media. Estabamos derrotados de no hacer nada.
El domingo hubo empacho de House sin subtítulos, lo que significa que te enteras de la trama y la enfermedad te la suda porque no tienes ni idea de qué narices hablan.
También cayó un capítulo de Eureka y otro de Jericho, que la vemos con cuentagotas porque no acaba de convencernos.
Y muchos, muchos capítulos de Los Simpson, de Futurama y de Padre de familia.
Ains.
Tengo ganas de que llegue el puente.
Si hoy me llegan las cosas de Amazon que pedí el jueves, seré feliz.
Está comprobado: cuando el día se tuerce, se tuerce por completo. Y si encima te pasa como a mi, que cada vez me irrita más que las cosas no salgan como las planeé.
San Hannibal Smith, ayudanos!.