A nueve días del final de mi ¿vida?
Gente, me duelen los brazos.
No solo el NaNoWriMo se está llevando mi tiempo este mes, entre leer libros juveniles/infantiles y escribir proyectos de cosas propias hace dos semanas que no me despego del ordenador más que para ver Life on Mars (Baldeón, te odio, ahora no puedo dejar de mirar la no-barbilla de Sam) y dormir. No me vengáis a visitar a casa, porque además de que están arreglando el ascensor (va para largo) y de repente ha caído sobre mi casa el verdadero significado de la expresión “séptimo piso”, el desorden se ha hecho dueño de todo. De todo. En serio.
Además, creo que la falta de ejercicio es la causante de que mis visitas al cuarto de baño sean… raras. Y dejémoslo ahí. Tengo que apuntarme al gimnasio para ir a hacer natación pero YA.
Lo bueno (o malo) es que ahora no se me paran de ocurrir ideas para escribir (basicamente novela, pero todo es reconvertible) y no se si voy a tener vida suficiente.
P.D: Llevo dos días seguidos que sueño que la peluca de Nym a) pierde todo el color y b) se me quema.