Asimov y Clarke escribían así seguro
Ayer me puse las pilas, me encadené el culo a la silla del ordenador y escribí nada más y nada menos que 8.000 palabrejas. Tenían que haber sido 9.000, pero con mil menos me doy por satisfecha.
¿Cómo lo conseguí? Pues básicamente por culpa de Atreides. Él comenzó a escribir cinco días después que yo y el tío me pilló enseguida. Escribe sin importarle nada, como debería ser, y yo me pierdo en crisis estúpidas y ataques de corrección política que solo me hacen perder el tiempo. Mi meta era, como mínimo, escribir lo mismo que él. Y gracias a una guerra de sms y llamadas para insultarnos, le superé en un par de cientos de palabrejas. Bring it on, bitches, I own the words.
Tal vez la sesión de Singstar del viernes ayudó a mi estado de ánimo general, y supongo que la vuelta de H. (hasta que no tengas un blog no te enlazo, y no, el Facebook no cuenta como blog) y sus historias sobre los ingleses que no hablan como el resto de los seres humanos también tuvo algo que ver.
Lamento ser tan monotemática. Hablaría de series, pero mi cerebro está metido en la novela.
Venga, un esfuerzo: Dexter mola, Heroes es tan GENIAL que no se puede ni explicar, How I met your mother ha vuelto al fin, Bones sigue teniendo la dosis de UST tan necesaria para la supervivencia diaria, House me pone un poco nerviosa, My name is Earl está aguantando el cambio como una campeona, Supernatural me hace reír tanto que no es normal, Avatar está interesantísima, Moonlight sigue siendo mala con ganas y Friday Night Lights aún me tiene un poco indecisa.
Mi cerebro me pide azucar y le engaño con zumo, galletas integrales de sésamo y chocolate puro sin azúcar. Creo que no funciona.