Ninguna rana fue dañada durante la creación de esta entrada

Posted by angua on Oct 21, 2010 in Niños |
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La segunda semana de agosto nos fuimos de vacaciones a la playa con parte de la Hungaridad. En ese momento ya estaba embarazada pero todavía no lo sabía. De hecho, a tres días de que acabaran las vacaciones me vino la regla.

En realidad no, lo que tuve fue un sangrado de implantación. Viene a ser como una regla muuuuy suave, en la que apenas manchas, y que dura poco (o al menos a mi me duró solo dos días), pero mucha gente la confunde con una regla normal. Yo estaba mosca y Carol me decía con su habitual optimismo “Eso significa que la siguiente regla que tengas será de esas bestiales que se desbordan y todo”.

A la semana de volver a casa, decidí hacerme un test de embarazo por si acaso. Porque yo sabía que eso que había tenido en la playa no podía ser la regla y ya habían pasado unos días de la fecha en la que tendría que haberme venido la regla de verdad. Me hice el test y salió un positivo casi invisible, de hecho solo se veía si mirabas el palito en determinado ángulo. Como el test no nos había sacado de dudas, me compré otro.

Con este no tuvimos dudas. Un positivo como una casa.

Al día siguiente habíamos quedado con mis padres y mis hermanos para ir a la playa, y de paso visitar el mercado medieval que organizan en el pueblo donde tienen mis padres la casa. Pensé que era un buen momento para contárselo a la familia, pero solo a la familia, porque estaba de menos de un mes y tampoco era plan de anunciarlo a bombo y platillo. Además me habían dicho que sólo haríamos una cena familiar, no la megafiesta medieval que suelen hacer en esa fecha.

Pero no contaba con que para mis padres “una cena familiar” significa una cena con mis hermanos y cuñadas, mi tío, su mujer, su nieta y su prima que están en la casa de al lado, los vecinos con su nieta, y una pareja de amigos que pasaban por allí.

Vamos, que yo lo quería mantener en secreto y al final se enteró todo el mundo. Literalmente. Porque la nieta de mi tío se dedicó a anunciar desde la ventana de la casa a los cientos de visitantes del mercado medieval que “¡Leticia va a tener un bebé!”

Luego me pidió que se lo enseñara.

Vamos, que no habíamos tenido tiempo ni de asumirlo nosotros y ya lo sabía todo el mundo.

1 Comment

Ecleptica
Oct 22, 2010 at 9:29 am

Supongo que es lo mejor, así pasas por eso solo una vez y no te toca repetir mil veces.
Que mona tu sobri-nieta-prima-cosa rara


 

Reply

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